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Snapchat y cómo marcar la pauta entre gigantes siendo pequeño


Imaginá que abrís una tienda pequeña en tu barrio y que el negocio marcha bastante bien pero sin exagerar. Digamos que se trata de una pulpería con verduras, carne para asados, jugos, productos de limpieza... lo normal. 

Entonces un día comenzás a recibir visitas de hombres poderosos trajeados de negro y con maletines. Te dicen que te quieren comprar la tienda pero vos te negás. Te ponen sobre la mesa mucho más dinero del que en teoría cuesta todo aquello, pero la verdad es que no lo hacés por la plata, sino por tu comunidad y para sembrar valores de crecimiento en tu familia.

Los tipos vuelven en diez oportunidades más y siempre te negás a vender. La última vez que te visitan se marchan con un tono amenzante, pero vos sabés que perro que ladra no muerde. Un día te llegan noticias: aquellos tipos son los dueños del enorme supermercado de la esquina, y como no les vendiste ahora ha remodelado su negocio y lo han puesto igualito al tuyo. 

Parece que sabían que tu forma de hacer las cosas era la adecuada y ahora han puesto las verduras como vos las pusiste, los jugos justo al lado de la carne, los panes junto a los untables; han copiado tus formas y lo más interesante es que otros supermercados también han comenzado a hacer lo mismo.

Todo eso es lo que le está ocurriendo actualmente a Snapchat, una red social que ha logrado sobrevivir entre gigantes porque no ha dejado de marcarles la pauta. Al principio, sus directivos recibieron muchas ofertas de vender lo que habían inventado, pero se aguantaron y ahora tienen a Mark Zuckerberg copiándoles todo de formas descaradas.

Sucede que los adolescentes se sienten tan bien en Snapchat que han ido avandonando progresivamente otras redes sociales "antiguas" como Facebook y ahora la preocupación de Zuckerberg es que esos jóvenes crezcan en cinco años y se queden en la red del fantasmita porque seguramente esta irá madurando con ellos.

Lo que ha hecho Facebook para que la catástrofe no le llegue es copiarse de Snapchat en todo lo que pueda. Ya probaron con los contenidos desechables, ahora están con los filtros graciosos. Pero la costumbre se ha extendido a otras redes sociales y la moraleja que deja todo esto es clara: los pequeños pueden marcar la diferencia entre los gigantes con más creatividad.

Es lo que ocurre con las películas independientes: si no puedes tener un gran presupuesto para efectos especiales y actores famosos, hacé que tu trama sea mucho mejor que las demás, porque al final importa mucho más el fondo que la forma.

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